El colesterol no es solo de humanos: cómo se puede desarrollar en perros y cuáles son las causas principales
Si bien el colesterol alto es más frecuente en perros de edad avanzada, puede afectar a cualquier mascota, sin importar la raza o la edad.

El colesterol es un lípido que el organismo produce de manera natural y está presente en casi todas las células. Los profesionales explican que cumple funciones importantes en el cuerpo, como participar en la producción hormonal, en la síntesis de vitamina D y en el proceso digestivo. Sin embargo, los problemas aparecen cuando los niveles de colesterol en sangre son excesivos.
Esta condición puede derivar en un problema clínico conocido como hipercolesterolemia o hiperlipidemia. Aunque suele asociarse más con los humanos, los perros también pueden padecer colesterol alto.
Las razas de perro propensas a tener colesterol alto
Entre las razas con mayor predisposición a desarrollar hiperlipidemia se encuentran el schnauzer miniatura, el border collie, el beagle, el spaniel bretón, el caniche y el pastor de Shetland. Si bien es más frecuente en perros de edad avanzada, puede afectar a cualquier mascota, sin importar la raza o la edad.

Los especialistas remarcan que esta condición debe ser diagnosticada y tratada exclusivamente por un veterinario. Por eso, desaconsejan recurrir a remedios caseros, soluciones naturales o automedicar a las mascotas sin supervisión profesional.
Además, explican que no siempre un aumento del colesterol implica hiperlipidemia. Expertos mexicanos señalaron que situaciones de estrés o miedo intenso pueden provocar una subida temporal del colesterol en sangre, aunque los valores suelen normalizarse algunas horas después o tras la ingesta de alimentos.
Cuáles son las causas del colesterol alto
Entre las causas del colesterol alto en perros se encuentran la diabetes, el síndrome nefrótico, la pancreatitis, el sedentarismo y el embarazo.
Se trata de una enfermedad silenciosa, cuyos síntomas iniciales suelen ser poco específicos y difíciles de detectar. Por eso, muchos casos se diagnostican cuando la afección ya está avanzada.

Entre los principales signos de alerta figuran dolores abdominales, problemas neurológicos, aparición de bultos amarillentos o anaranjados y moretones en distintas partes del cuerpo. Ante cualquier cambio importante en el comportamiento o aspecto de la mascota, recomiendan acudir de inmediato al veterinario.
Los profesionales realizarán los estudios necesarios para confirmar el diagnóstico y definir el tratamiento adecuado. Además, suelen indicar cambios en la alimentación y en la rutina de ejercicio para controlar los niveles de colesterol y mejorar la calidad de vida del animal.



















