Más que piezas de lujosa joyería, estas coronas y tiaras fueron testigos de bodas reales, escándalos y momentos históricos para varias monarquías. Descubrí las historias ocultas detrás de los símbolos más importantes de la realeza.
Las coronas más impresionantes de la realeza. Foto: Pinterest.
A la hora de hablar sobre el universo de la realeza, pocas cosas despiertan tanta fascinación como las coronas y tiaras que han adornado las cabezas de reyes y reinas a lo largo de la historia. No son simples piezas de joyería, sino emblemas de poder, continuidad y legado.
A lo largo de los siglos, las coronas representaron no solo la autoridad de quien las lleva, sino también la estabilidad de una dinastía. Estas piezas, diseñadas con meticulosa precisión por algunos de los joyeros más prestigiosos del mundo, incorporaron diamantes únicos y técnicas de orfebrería avanzadas para reflejar la opulencia de la monarquía.
Cuáles son las coronas más impresionantes de la realeza. Foto: Unsplash.
Más allá de su belleza estética, cada corona y tiara tiene una historia única, marcada por momentos de gloria, amor, tragedia e incluso eventos inesperados que han dejado su huella en la historia de las monarquías.
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Cada una de estas coronas y tiaras no solo deslumbra por su brillo, sino por las historias que las acompañan. Desde accidentes inesperados hasta regalos románticos, pasando también por vínculos entre naciones, estas piezas son mucho más que simples adornos.
Entre las joyas más legendarias de la realeza británica, la Tiara Fringe se destaca no solo por su deslumbrante belleza, sino por el drama que la rodea. Diseñada en 1835 por Joseph Rosenthal para la reina Victoria, esta tiara con forma de laurel ha pasado de generación en generación dentro de la familia real.
La Tiara Fringe fue creada para la Reina Maria, usada por Isabel II en su matrimonio y por la Princesa Beatriz también en su boda. Foto: Pinterest.
Pero su historia tuvo un giro inesperado en 1947, cuando la reina Isabel II la eligió para su boda con el príncipe Felipe. Minutos antes de la ceremonia, la delicada estructura se rompió, generando pánico en el Palacio de Buckingham.
Afortunadamente, el joyero real Garrard estaba presente y logró repararla a tiempo, permitiendo que Isabel caminara hacia el altar con su especial tiara. Este incidente convirtió la pieza en un símbolo aún más fuerte de elegancia de la monarquía británica.
Si hay un objeto que encarna la opulencia y el poder de la monarquía británica, es la Corona Imperial del Estado. Con un peso de 1,5 kilos y más de 3.000 diamantes, 269 perlas, 17 zafiros y 11 esmeraldas, esta corona fue testigo de algunos de los momentos más cruciales de la historia británica.
Corona Imperial del Estado británico. Foto: Pinterest.
Su origen se remonta a 1821, cuando fue creada para la coronación del rey Jorge IV. Aunque ya no se usa en coronaciones, sigue siendo un emblema de la autoridad real, apareciendo en eventos clave como la apertura del Parlamento y en otras ocasiones de relevancia estatal.
La Corona Imperial del Estado no fue tasada debido a su gran cantidad de gemas invaluables. Entre las piedras preciosas que contiene se encuentran el diamante Cullinan II, el zafiro de San Eduardo, el Black Prince's Ruby, el Stuart Sapphire, y tres perlas de Isabel I.
En el corazón de la realeza española, la Tiara de la Flor de Lis brilla como un símbolo de amor y, sobre todo, de tradición. Encargada en 1906 por el rey Alfonso XIII como regalo de bodas para la reina Victoria Eugenia, esta pieza de oro y platino, adornada con 450 diamantes y 10 perlas, es una de las joyas más queridas por la Casa Real española.
Esta tiara fue utilizada por numerosas reinas consortes y actualmente es una de las favoritas de la reina Letizia, quien la ha lucido en múltiples eventos oficiales, siendo la más cara del joyero real. La pieza está valorada en más de 50.000 euros y, según los expertos, su valor podría triplicarse si esta saliera a subasta.
Un dato curioso es que Letizia tardó más de tres años en elegir esta tiara, pero eligió vestirla en una cena de gala en honor al presidente de Argentina, Mauricio Macri, y su mujer, Juliana Awada. Desde aquella ocasión, la reina solo la utiliza durante viajes de Estado en el extranjero.
De fondo, la reina Letizia de España utilizando la Tiara de la Flor de Lis. Foto: Archivo.
No todas las joyas más emblemáticas pertenecen directamente a la realeza. La Tiara Spencer, aunque parte de una familia aristocrática, se convirtió en un ícono mundial cuando Lady Diana la eligió para su boda con el príncipe Carlos en 1981.
A diferencia de otras tiaras de la realeza británica, esta no fue prestada por la reina, sino que pertenecía a la familia de Diana. Su diseño elegante y su asociación con la princesa de corazones la convirtieron en un símbolo de independencia para los fanáticos de la realeza británica.
La tiara tiene motivos florales en espiral, racimos florales en forma de trompeta y, por supuesto, motivos en forma de corazón. Está hecha de diamantes de diferentes tallas y fue elaborada en 1937 para la abuela de Diana, Cynthia Spencer, por Garrard, el joyero oficial de la corona.
Lady Diana utilizó la Tiara Spencer para su casamiento con Carlos III. Foto: Archivo.
Pocas joyas pueden presumir de una historia tan representativa y un vínculo entre dos continentes como la Tiara Braganza.
Originalmente encargada por Pedro I de Brasil para su esposa Amelia de Leuchtemberg en el siglo XIX, esta tiara encontró su camino hasta la Casa Real sueca, donde se convirtió en una de las piezas más valiosas de su colección.
Con un diseño imponente y diamantes brasileños de gran tamaño, esta tiara no solo es un testimonio de la unión histórica entre Brasil y Europa, sino que también es conocida por su impresionante peso de más de un kilo. A pesar de su aparatosidad, sigue siendo una de las joyas más espectaculares de la realeza sueca.
Tiara Braganza de la Casa Real sueca, siendo utilizada por la reina Silvia de Suecia. Foto: Pinterest.
Si hay una tiara que representa la fusión entre la realeza británica y holandesa, es la Tiara Stuart. Regalado por Guillermo III a María Estuardo en 1690, este impresionante accesorio se caracteriza por un diamante de casi 40 quilates que domina su diseño.
Si bien el diamante de la tiara no posee un nombre oficial, se la ha llamado "Stuart" u "Holland" popularmente. Tiene un peso de 2400 gramos y cuenta con otros dos diamantes igual de lujosos y de gran tamaño que pueden desmontarse de la corona para lucirlo como joyería.
Tiara Stuart de Países Bajos, utilizada por la reina Máxima. Foto: Pinterest.
A lo largo de los siglos, esta tiara fue atesorada por la monarquía holandesa y es una de las favoritas de la reina Máxima, quien la lució en múltiples ocasiones, incluyendo un banquete de estado en el Palacio de Buckingham con la Reina Isabel II en 2018.
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