El futuro del acuerdo de paz entre Armenia y Azerbaiyán sigue siendo incierto. La implementación del acuerdo dependerá de la capacidad de ambos países para superar décadas de desconfianza y enfrentamientos, así como de la voluntad de los actores internacionales de apoyar un proceso de paz duradero.
Manifestación de armenios en Nagorno Karabaj. Foto: Reuters.
El conflicto entre Armenia y Azerbaiyán, uno de los más prolongados del Cáucaso, tiene sus raíces en la desintegración de la Unión Soviética. En el centro de esta disputa está Nagorno-Karabaj (Artsaj), un territorio de mayoría armenia pero reconocido internacionalmente como parte de Azerbaiyán. La región fue cedida a Azerbaiyán por Stalin en 1921, sembrando las semillas de un enfrentamiento que estallaría décadas después.
La primera guerra a gran escala (1988-1994) culminó con la victoria armenia y el establecimiento de la autoproclamada República de Artsaj, un Estado no reconocido que gobernó Nagorno-Karabaj durante casi tres décadas. Sin embargo, en 2020, durante la pandemia de COVID-19, estalló la Segunda Guerra de Nagorno-Karabaj.
Disturbios en Armenia horas después de los ataques de Azerbaiyán en Nagorno Karabaj. Foto: EFE.
Con el apoyo militar de Turquía y el suministro de armamento y drones por parte de Israel, Azerbaiyán logró una victoria decisiva, recuperando gran parte del territorio perdido en los años 90.
En 2023, Azerbaiyán lanzó una ofensiva militar relámpago que resultó en la rendición de las fuerzas armenias y la disolución de la República de Artsaj. Este evento marcó un punto de inflexión: Armenia, debilitada militar y políticamente, se vio obligada a aceptar una nueva realidad en la que Azerbaiyán emergía como el actor dominante en la región.
Nagorno Karabaj. Foto: EFE.
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El reciente anuncio de que el texto del acuerdo de paz entre Armenia y Azerbaiyán ha sido finalizado es un paso significativo, pero dista de ser el final del camino. La firma del acuerdo aún está sujeta a múltiples variables, y detrás de las negociaciones hay una compleja trama de intereses geopolíticos, mediaciones internacionales y tensiones históricas que podrían retrasar o incluso frustrar su implementación.
Ciudadanos de Nagorno Karabaj se van a Armenia. Foto: Reuters.
Sin embargo, el acuerdo no está exento de contradicciones. Azerbaiyán ha establecido condiciones previas para su firma, como la reforma de la constitución armenia para eliminar cualquier referencia a Nagorno-Karabaj y la disolución del Grupo de Minsk de la OSCE, un organismo que Azerbaiyán considera obsoleto y parcial hacia Armenia. Estas condiciones han generado escepticismo sobre la viabilidad del acuerdo, especialmente en Armenia, donde muchos ven estas exigencias como una imposición.
Ciudadanos de Nagorno Karabaj se van a Armenia. Foto: Reuters.
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Como señala John Mearsheimer, "las grandes potencias intervienen en conflictos regionales no por altruismo, sino para proteger sus propios intereses y evitar que otros Estados ganen demasiado poder".
Este principio se aplica perfectamente al conflicto entre Armenia y Azerbaiyán, donde varios actores internacionales han jugado un papel clave en las negociaciones:
● Rusia: tradicionalmente, Rusia ha sido el mediador principal en el conflicto, ejerciendo su influencia como potencia regional. Sobre su posición surgen dos visiones; una, que su papel se ha visto debilitado tras la derrota militar de Armenia en 2023 y el giro de Ereván hacia Occidente; la otra, que en realidad ha habido un cambio en Rusia, que ha disminuido su apoyo a Armenia para profundizar sus lazos con Azerbaiyán, otro gran productor de gas. La derrota armenia habría sido la lógica consecuencia del giro ruso.
● Turquía: como aliado estratégico de Azerbaiyán, Turquía ha jugado un papel crucial en el fortalecimiento militar y diplomático de Bakú. Su participación en las negociaciones ha sido vista con recelo por Armenia, que considera a Turquía como un actor parcial.
● Israel: ha sido un proveedor importante de armamento y drones a Azerbaiyán, en parte debido a sus intereses estratégicos en la región, incluido el deseo de tener un aliado cercano a Irán.
● UE y EE.UU.: ambos han intentado mediar en el conflicto, pero su influencia ha sido limitada. La Unión Europea ha buscado promover la estabilidad en el Cáucaso como parte de su estrategia de seguridad energética, mientras que Estados Unidos ha apoyado iniciativas diplomáticas sin comprometerse plenamente.
Ciudadanos armenios se retiran de Nagorno Karabaj. Foto: Reuters.
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¿Será este el inicio de una nueva era de estabilidad en el Cáucaso, o simplemente una pausa en un conflicto que podría resurgir en el futuro? La respuesta a esta pregunta no solo decidirá el destino de Armenia y Azerbaiyán, sino que sacudirá los cimientos geopolíticos de toda la región.
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