Un equipo de la Universidad Tecnológica Nacional busca revolucionar el sistema de protección de los cultivos que sufren las inclemencias del cambio climático en Argentina.
Drones de cultivo. Fuente: Pexels
La lucha contra el granizo y otros fenómenos climáticos presenta sin lugar a dudas un desafío extremo para los productores agrícolas, especialmente en las regiones de San Rafael, en Mendoza, donde hay tormentas severas recurrentes. Por este motivo, una universidad desarrolló drones contra el granizo para intentar salvar los cultivos.
El equipo de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) busca revolucionar el sistema con un enfoque novedoso: el uso de estos pequeños helicópteros específicamente para sembrar nubes.
Los drones de cultivo pretenden facilitar la tarea agrícola. Foto Unsplash.
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Cristian González, director del Laboratorio de Innovación, Ingeniería y Diseño de la UTN San Rafael, explicó que el proyecto surge como parte de las actividades de extensión del laboratorio, recientemente inaugurado.
“Este año decidimos enfocarnos en una plataforma de vuelo que permite optimizar la autonomía y capacidad de carga de los drones”, afirmó el ingeniero a Diario San Rafael y FM Vos 94.5. El proyecto, que se desarrolló en tres etapas, buscó maximizar la eficiencia en vuelo mediante el diseño aerodinámico de los drones.
“Realizamos más de diez modelos a escala para perfeccionar la teoría. La clave fue desplazar la mayor cantidad de aire posible a la menor velocidad, algo que mejora significativamente el rendimiento energético”, explicó González.
El enfoque del equipo incluyó soluciones innovadoras, como la incorporación de superficies fijas para la sustentación. “Los drones convencionales utilizan rotores pequeños que deben girar muy rápido para lograr empuje, lo que consume mucha energía”, explicó.
Los drones se podrán operar a distancia. Foto Unsplash.
“Nosotros optamos por rotores más grandes y un diseño que aprovecha un efecto abanico para reducir el consumo energético durante el vuelo”, detalló.
El resultado preliminar es un drone que, aunque no puede quedarse completamente estático en el aire, logra vuelos estacionarios con una mínima traslación, inspirados en el comportamiento de aves como el cernícalo.
Trabajaron en el equipo Juan Rodríguez, Cris González, Nacho Martínez, Paulo Bru, Juan Cano, Javier Pereyra, Kaleb Vega y Juan Pablo López.
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La capacidad de carga es otro de los puntos destacados del desarrollo. El diseño final, que todavía está en fase de construcción, contará con una envergadura de 2,60 metros y podrá transportar hasta 15 kilogramos.
“Está pensado para llevar bengalas con yoduro de plata u otros químicos utilizados para la siembra de nubes. De esta manera, podemos reemplazar aviones grandes y costosos por un sistema más accesible y eficiente”, sostuvo González.
El proyecto también contempla la posibilidad de operar los drones a una distancia de hasta 20 kilómetros, dependiendo de la señal de radio y el combustible disponible.
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