El presidente de EEUU intercede para un alto el fuego, pero busca dejar una Europa con miedo de Rusia para evitar lo que configuraría el peor escenario para su país: una alianza euroasiática entre Europa, Rusia y China.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Foto: Reuters (Evelyn Hockstein)
El regreso de Trump a la Casa Blanca ha acelerado un proceso que venía gestándose desde hace años: el distanciamiento de Estados Unidos respecto de Europa. ¿Se trata de un simple giro aislacionista o estamos ante una nueva era geopolítica, en la que Europa debe reaprender a valerse por sí misma?
Te puede interesar:
Zelenski adelantó que ya existen detalles acerca de "cómo desplegar un contingente de paz" en caso de una tregua con Rusia
En su regreso al poder, Donald Trump ha sacudido las bases de la relación transatlántica. Las primeras medidas de su mandato no solo han incluido el retiro parcial del respaldo a la OTAN y la imposición de barreras comerciales, sino también una serie de gestos que apuntan a un replanteo estructural del vínculo con Europa.
Aranceles de Donald Trump. Foto: Reuters/Carlos Barria
Desde una perspectiva realista, se debe señalar que no se trata simplemente de Trump, sino de una continuidad estratégica de Washington: hay una consistencia.
Todos los presidentes norteamericanos, desde Reagan hasta Biden, se opusieron a la integración energética entre Europa y Rusia. Lo que hace Trump, más bien, es explicitar la ruptura.
El verdadero problema estratégico para Washington no es Rusia, sino una Europa autónoma, poderosa, integrada con China y con acceso al gas ruso barato. Ese escenario —la consolidación de un bloque euroasiático— sería, como advirtió el propio Zbigniew Brzezinski en los años 90, el peor desenlace posible para el orden global dominado por EE.UU.
La lógica de la política triangular —surgida en tiempos de Nixon con EE.UU., China y la URSS en un juego de alianzas y contrapesos— vuelve a cobrar sentido. Esta vez, con China como el adversario sistémico, Rusia y EE.UU. podrían reencontrarse, y Europa se vuelve incómoda en ese tablero.
Te puede interesar:
Zelenski cuestionó la "débil" reacción de EEUU tras el ataque ruso contra su ciudad natal
La amenaza de retiro estadounidense de la OTAN expuso el talón de Aquiles europeo: su debilidad militar. Aunque se anunciaron fondos históricos para rearmarse (800 mil millones de euros), aún falta una arquitectura común. Alemania quitó límites constitucionales al déficit para invertir en defensa, y la UE emitió deuda conjunta. ¿Es suficiente? Sin embargo, de confirmarse la retirada de su paraguas estratégico, deberá enfrentar la disyuntiva: ¿rearmarse, buscar un pacto con Rusia o romper con el orden estadounidense?
Ursula von der Leyen, presidente de la Comisión Europea. Foto: Reuters/Lukasz Glowala.
Mientras tanto, Estados Unidos busca terminar la guerra en Ucrania, pero no con una paz que fortalezca a Europa, sino más bien lo contrario, dejar una Europa con miedo de Rusia, de modo de alejar lo que configuraría el peor escenario para EE.UU.: una alianza euroasiática entre Europa, Rusia y China.
Fuera de la UE, pero integrada militarmente a Occidente, el Reino Unido juega su propio ajedrez. Históricamente, su política fue clara: evitar que Europa se unifique. Su cercanía con China y su rol en fomentar la prolongación del conflicto en Ucrania –nada mejor para hacerlo que una paz injusta y desventajosa para una de las partes-, podrían responder a esa lógica. Una paz en Ucrania firmada a espaldas de Europa —entre Estados Unidos y Rusia, con Ucrania como espectadora— podría ser aún más desestabilizadora que la guerra misma. Porque dejaría a Europa debilitada, dividida y con miedo.
Y ese interrogante es clave: ¿qué busca EE.UU.? ¿paz o subordinación?
Con su estilo directo, Trump ha despojado a Europa de las ilusiones de una “alianza entre iguales”. El escenario abre múltiples caminos posibles: rearme continental, alianzas alternativas, o el estallido de nuevas fisuras intraeuropeas. Lo único seguro es que el viejo orden atlántico corre serio riesgo de fracturarse.
La historia enseña que, cuando Europa se arma, se divide o se expande. Es decir, el desenlace suele ser la guerra. El determinismo histórico es peligroso, sin duda, pero ignorar sus lecciones lo es aún más. El orden nacido en 1945 —basado en la tutela de EE.UU. sobre Europa— pareciera estar colapsando. El regreso de Trump, más que la causa, se asemeja a un síntoma. El tiempo dirá si esto es solo una crisis o si efectivamente el atlantismo se desvanece. Y con él, se desvanece también la ilusión de que la historia y la geografía habían dejado de importar en el orden mundial.
1
Reino Unido presentó su nuevo submarino nuclear: será el más grande, potente y avanzado de la historia
2
A pesar de ser la primera potencia militar: por qué la Armada de EEUU no logra tener éxito con las fragatas
3
Instalación de Tiro Berreta: los soldados argentinos y un sistema de armas que sorprendió al mundo en la Guerra de Malvinas
4
Rusia, líder en tecnología naval: cómo es el primer submarino nuclear diseñado para lanzar misiles hipersónicos Zircon
5
Más de un millón de soldados: el país de Europa que posee el ejército más grande y potente